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¡ ¡ ESTO ES VERACRUZ ! !
Dicen que sólo Veracruz es bello, y no se trata
simplemente de un slogan...
Es
una apreciación bien merecida. El estado de Veracruz,
punto medular en la historia de México, cuna de nuestra
nación mestiza, se localiza en la porción oriental
de nuestro país. Su extensión territorial es de 72,815
km2 y cuenta con un extenso litoral de nada menos que
800 km de longitud -desde la desembocadura del río Pánuco
hasta Coatzacoalcos-, a lo largo de los cuales te vas
a encontrar con incomparables playas, lagunas y ríos.
Esto para comenzar la recapitulación de sus virtudes
desde su próspero extremo oriental, bañado por el Golfo
de México, y continuar con la mención de sus magníficos
escenarios naturales: bosques, llanuras, selvas, cordilleras...,
e incluso el imponente Citlaltépetl, coronado de blancas
nieves. Definitivamente la Madre Naturaleza se portó
bastante generosa con Veracruz.
Quizás por ello Veracruz fue
testigo del nacimiento y florecimiento de la madre de
todas las culturas mesoamericanas, la olmeca, cuyas
raíces se remontan a varios cientos de años antes de
Cristo. Las huellas de esta cultura, junto con los huastecos
y totonacas, salpicados además por la influencia náhuatl,
se puede apreciar en sublimes construcciones como el
Templo de las Chimeneas, la Pirámide de los Nichos,
el Templo Mayor y el Adoratorio del Dios del Viento.
Y sus privilegios continuaron...
más tarde se convirtió en el crisol del mestizaje y
sincretismo de las culturas indígena y europea, amalgama
a la que más tarde se le añadieron hombres de piel negra
hurtados de África. Así, Veracruz se fue convirtiendo
en lo que es hoy: tierra de mitos y leyendas, de contrastes
y riqueza...
Por supuesto, la Colonia dejó
también su huella, más profunda incluso que la anterior,
con joyas como el Baluarte de Santiago, la Catedral
de Jalapa o el Santuario de la Virgen del Carmen, por
mencionar sólo algunas y dejarte en claro que, sea cual
fuere el rincón de Veracruz en el que te encuentres,
siempre tendrás al alcance algún sitio que visitar y
admirar, ya sea un atractivo natural, arqueológico o
colonial.
Ahora bien, el resultado de
la interesante evolución del estado de Veracruz ha sido
una población con un inigualable carácter alegre, amable,
hospitalario y fiestero. Desde que pongas un pie en
Veracruz, los jarochos te harán sentir auténticamente
en casa, además de que te contagiarán su alegría y,
antes de que te des cuenta, estarás dando unos cuantos
pasos de baile. Lo primero que vas a descubrir al internarte
en este rico estado será su gran riqueza folklórica,
y, tan pronto te dé hambre, descubrirás el porqué de
la fama de su gastronomía, pletórica de los más deliciosos
platillos, resultado de la fusión de la cocina española
con la indígena y basada en pescados y mariscos.
El ambiente de júbilo te envolverá
en cualquier lugar que visites, empezando por Papantla,
donde los voladores realizan su singular ritual, que
concluye en una danza que surca el viento... En las
playas te encontrarás con el bullicio de la gente, que
es contrapunto del de las olas... En la Plaza de Armas
del puerto de Veracruz verás a las parejas bailar con
garbo a ritmo de danzón... El colorido y majestad colonial
de sus ciudades te darán alegremente la bienvenida...
¡¡Y ni qué decir del carnaval!!, el pretexto ideal para
entregarse en cuerpo y alma a la algarabía, relajo,
carcajada, música y fiesta.
En resumen, Veracruz es un
lugar sin comparación alguna, por lo que la experiencia
de visitarlo simplemente no se puede sustituir con nada...
Es algo que tienes que vivir, para poder decir que viviste.
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